Convenio de accionistas: las reglas del juego antes de que aparezca el conflicto

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Acordar las reglas del juego cuando todos todavía están de acuerdo.

Cuando dos o más personas deciden formar una empresa, es habitual que el foco esté puesto en el crecimiento del negocio, las inversiones y los objetivos a futuro.

Pero hay una pregunta que muchas veces queda pendiente: ¿qué pasa si, algún día, los socios dejan de estar de acuerdo?

El convenio de accionistas —o convenio de socios— permite anticiparse a ese escenario. Se trata de un acuerdo que complementa el estatuto de la sociedad y que permite establecer, desde el comienzo, reglas claras sobre distintas situaciones que pueden surgir durante la vida de una empresa.

¿QUÉ PUEDE REGULAR UN CONVENIO DE ACCIONISTAS?
Entre otras cuestiones, este tipo de acuerdos puede establecer pautas sobre:

  • La forma de tomar decisiones estratégicas o críticas.
  • La política de distribución de dividendos y constitución de reservas.
  • Las condiciones para la venta o transferencia de acciones o participaciones.
  • El ingreso de nuevos socios.
  • La incorporación de familiares a la empresa.
  • Los roles, funciones y responsabilidades de cada socio.
  • Los mecanismos para resolver situaciones de bloqueo o desacuerdos.
  • Los procedimientos a seguir frente a determinados conflictos.
  • Objetivos estratégicos y pautas generales para el crecimiento de la empresa.

La importancia de estos acuerdos no está solamente en definir qué hacer frente a un conflicto, sino en evitar que ese conflicto termine definiendo las reglas.

Cuando las diferencias entre socios ya aparecieron, puede resultar mucho más difícil alcanzar consensos sobre cuestiones fundamentales. Por eso, establecer previamente determinados criterios permite reducir incertidumbres y brindar mayor previsibilidad a la relación entre quienes forman parte de la sociedad.

PREVENIR EL CONFLICTO TAMBIÉN ES UNA FORMA DE CUIDAR LA EMPRESA
Un convenio de accionistas no elimina la posibilidad de que existan desacuerdos. Lo que permite es anticipar escenarios y acordar cómo actuar frente a ellos cuando todavía existe un objetivo común.

En definitiva, se trata de algo tan simple como importante: acordar las reglas del juego cuando todos todavía están de acuerdo.

Contar con asesoramiento jurídico al momento de redactar este tipo de acuerdos permite adaptar sus cláusulas a las características, necesidades y objetivos de cada empresa y de sus socios.